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Un accidente en la vida real afecta a las personas,
y cuando ocurre, hay que afrontarlo con serenidad y un mínimo de
conocimientos, ya que sus consecuencias pueden ser muy serias. Un accidente
es un hecho fortuito del que se puede derivar un daño tanto físico
como psicológico a las personas. Sus consecuencias con frecuencias
nos hacen recordar que podía haberse evitado y conseguirlo es una
función de la prevención, ya sea
con medidas que actúan directamente sobre la causa (medidas
técnicas y legislativas), bien sean las que actúan
sobre el sujeto (educación).
A pesar de todo, el accidente es un hecho en cuya producción interviene
el azar y por tanto, una vez ocurrido, hemos de colaborar en la disminución
del daño individual y social, efectuando el oportuno y eficaz auxilio,
utilizando una serie de técnicas bien aprendidas y no aplicando
remedios sin objeto, y siempre teniendo presente que de los primeros cuidados
dependerá la evolución posterior.
El eslabón más importante en la asistencia sanitaria inicial
son los cuidados básicos proporcionados,
por la persona que
encuentre a la victima de un accidente. En la mayoría de las ocasiones,
esa primera persona no es un sanitario y a no ser que ese individuo proporcione
los cuidados básicos en ese momento, la victima tendrá pocas
posibilidades de sobrevivir o de quedar sin secuelas.
Por tanto, el socorrista
interviene tanto en el aspecto preventivo,
vigilando posibles riesgos que puedan existir en determinadas situaciones,
evitándolos si es posible y estando siempre alerta, como en el
aspecto de la restauración de la salud al prestar la primera asistencia.
EL SOCORRISMO
El socorrismo consiste en:
- Prestar los primeros cuidados a un accidentado o enfermo repentino,
en el lugar de los hechos."IN SITU"
- Hasta que se complete la asistencia por personal especializado.
PREMISAS:
- Tranquilidad.
- Hacer solo aquello de lo que se este seguro.
- Dominio de la situación.
- Composición de lugar.
- Evitar actuaciones intempestivas.
- Proteger el lugar de los hechos es un conjunto de técnicas utilizadas
para preservar la salud y la vida, en ausencia de personal médico.
OBJETIVOS:
- No agravar el estado de la victima.
- Asegurar su traslado a un centro sanitario en condiciones adecuadas.
PRIMEROS AUXILIOS
OBJETIVOS
- Asegurar el mantenimiento de las constantes vitales.
- No agravar el estado general de la victima,
o las lesiones que pueda presentar.
- En caso necesario asegurar su traslado a un
centro sanitario en las condiciones
adecuadas.
PREMISAS
TRANQUILIDAD
- Hay que actuar rápido pero con serenidad, manteniendo
la calma y transmitiendo la sensación de tranquilidad a los demás
y a la propia victima. Solo de esta manera, lograremos
dominar la situación y evitar el pánico.
COMPOSICION DE LUGAR
- Una vez ocurrido el incidente, hay que delimitar la realidad del mismo
y sus posibles consecuencias.
- Deberemos reconocer el lugar exacto del accidente, los peligros existentes
y las formas de evitarlos, como solicitar ayuda, etc.
- Hay que controlar la situación , recordando que mientras no haya
sanitarios, ni fuerzas de orden público, el socorrista será
el responsable de los accidentados y de la situación global que
rodea la emergencia.
- MOVER AL HERIDO CON GRAN PRECAUCION Y SOLO LO IMPRESCINDIBLE
El riesgo de producir graves lesiones medulares o complicar la gravedad
de otros ya existentes, nos deben hacer extremar la prudencia en la movilización
de heridos, haciéndolo únicamente en caso de extrema necesidad
o cuando pueda hacerse con garantía.
NO HACER MÁS QUE LO INDISPENSABLE
Si se intentan hacer demasiadas cosas, se retrasarán otros muy
necesarios. Nuestro papel no es remplazar a los servicios sanitarios,
sino proporcionar aquellos medios estrictamente necesarios
EVITAR SITUACIONES INTEMPESTIVAS
Solamente haremos aquello de lo que estamos totalmente seguros. Así
evitaremos maniobras improcedentes y, lo que es más importante,
vernos envueltos en desagradables reclamaciones judiciales, por responsabilidad
civil.
PAUTAS GENERALES DE LA ACTUACION
- La actuación inicial se resume en la conducta PAS;
PAS son las iniciales de:
PROTEGER, ALERTAR Y SOCORRER (P A S)
Proteger, alertar y socorrer son las fases que debe asumir cualquier
persona que vaya a intervenir en una situación con presencia de
personas enfermas o heridas.
PROTEGER: PREVENIR EL AGRAVAMIENTO DEL ACCIDENTE
Hay que adoptar las medidas necesarias para evitar que las consecuencias
del accidente agraven.
Para ello se hace necesario pensar en que riesgos potenciales pueden amenazar
nuestra integridad, la de los que rodean o agravan el estado de la victima,
debiendo encargar si es posible a varios testigos el ocuparse de evitar
que tales situaciones se produzcan. En caso de encontrarnos solos extremaremos
al máximo la prudencia, siendo en todo momento objetivos con las
medidas y acciones a realizar.
Como primer ejemplo, nombraremos el caso de un accidente de carretera.
- Estacionaremos nuestro vehículo fuera de la calzada, en un lugar
seguro, encendiendo los intermitentes de emergencia (WARNING).
- Señalizaremos al accidente si es de noche o si las condiciones
de visibilidad son reducidos.
Procuraremos que antes y después del accidente, a una distancia
de unos 150 metros, haya una persona haciendo
señales para que los conductores que se aproximan al lugar, disminuyan
la velocidad con suficiente antelación.
- Asimismo colocaremos los triángulos de indicación de peligro,
al borde de la calzada.
- Desalojaremos a los curiosos, normalmente estorban y dificultan las
labores de auxilio a las victimas.
- Desconectaremos la corriente de los vehículos accidentados, quitando
la llave de contacto y si fuera posible desconectando la batería.
- Impediremos que se fume en las proximidades del accidente, al objeto
de evitar el riesgo de explosión e incendio.
Otro ejemplo sería el caso de una persona en una habitación
donde hay una estufa de butano.
- En primer lugar tomaremos las debidas precauciones para evitar que nos
intoxiquemos como consecuencia de la posible presencia de gas butano en
el aire.
- Cerraremos la válvula de la botella de gas butano.
- Airearemos la habitación.
- Evitaremos que se manipulen interruptores de luz (producen
chispas o llamas).
- Bajaremos, si nos es posible, el automático general de luz de
la casa.
NO DESPLAZAR AL HERIDO. SOLO SE HARA SI HAY PELIGRO DE "SOBREACCIDENTE"
EN CUALQUIER CASO MANTENER EL EJE DE CABEZA-CUELLO-TRONCO ALINEADO
P.A.S PROTEGER
P. Proteger el lugar del suceso evitando sobreaccidentes.
A. ALERTAR: a los servicios de socorro implica
establecer los contactos adecuados por teléfono por medio de terceras
personas para conseguir la ayuda necesaria lo antes posible (el teléfono
de emergencias 112). De la inmediatez de la actuación, dependerá
que el accidente se resuelva de una manera u otra.
Siempre se ha de permanecer cerca del herido, se pedirá a un testigo,
si es posible que avise a los servicios públicos de
urgencias, indicándole a quien debe avisar, como debe
hacerlo y que debe decir.
Hay que constatar siempre que se ha avisado a los equipos de socorro
-Es necesario IDENTIFICARSE:
dar el nombre o decir desde donde y el nº de teléfono
desde el que se llama. Las llamadas anónimas no suelen atenderse
por no inspirar confianza. No colgar nunca el teléfono hasta que
no lo haga nuestro interlocutor, por si necesita preguntar o aclarar algún
dato importante.
S. Socorrer a quienes lo necesitan.
Actuar rápidamente pero manteniendo la calma. Esta intervención
es una acción de responsabilidad e implica estar preparados para
hacerlo mientras se espera la llegada del personal sanitario. Si no es
así también podemos ser útiles evitando que la gente
se aglomere, solicitando iluminación, controlando el tráfico,
etc.
Se atenderá en primer lugar al herido que más riesgos o
gravedad presente y que más se beneficie de nuestra intervención.
Recoger datos sobre los heridos y técnicos empleados o sobre su
evolución para transmitirlos a los SERVICIOS
DE URGENCIAS, ya que son útiles para conocer
su evolución desde el momento del accidente.
Se vigilará periódicamente el estado de los heridos, atendiendo
especialmente al nivel de conciencia, dificultades o ausencia respiratoria,
reactivación de hemorragias y shock.
Extremaremos las medidas de precaución en el manejo de los pacientes
en esta fase en la que todavía no sabemos con certeza lo que tienen.
Podemos causar daños mayores y empeorar su estado.
La eficacia con que llevemos a cabo estas tres acciones potenciará
la utilidad de nuestra intervención como socorristas.
En definitiva y resumiendo, diremos que la actuación del socorrista
se fundamenta en:
- PERCIBIR:
La condición individual de la persona necesitada es lo primero
a percibir, captar las peculiaridades de aquellos a quienes queremos socorrer.
Es posible que cualquier persona que necesite nuestra ayuda presente peculiaridad
o discapacidad que nos obligue a percibirla en el primer momento y por
tanto adaptar nuestra actuación a ella.
- EXPLORAR: Hacer las verificaciones que nos indicaran
la presencia de lesiones, valorar su estado y cualquier hallazgo que nos
ayude en nuestra intervención.
- ACTUAR: Dar los pasos necesarios para evitar
el agravamiento del accidente y atender las lesiones que presente el paciente.
- EVACUAR: Trasladar
a los heridos activando los medios necesarios para hacerlo, al centro
hospitalario adecuado, lo más rápidamente posible y en las
mejores condiciones posibles.
Todos los pasos anteriormente relacionados conforman uno de los eslabones
de la que va a preveer la asistencia en una emergencia, es lo que denominamos
"LA CADENA ASISTENCIAL".
MOVILIZACION DE URGENCIA
En
la movilización de un accidentado debe darse prioridad a su seguridad
y bienestar. No moveremos nunca a una persona
gravemente lesionada a menos que su vida corra peligro inmediato, debiendo
esperar la llegada de ayuda especializada para ello.
Sin embargo, nos veremos obligados a realizar movilizaciones si la victima
corre un riesgo vital inminente, si el peligro es real, y no puede evitarse
de otro modo y si el riesgo que corre el socorrista es importante. Cualquiera
de estas situaciones puede producirse en una habitación ardiendo,
llena de humo, en una carretera con tráfico intenso, en un vehículo
que comienza a arder, etc.
La movilización de urgencia podemos considerarla como prevención
de un sobreaccidente. No se realizará nada más que después
de efectuar una rápida evaluación de los riesgos existentes,
tras localizar un trayecto y destino seguro, y con la certeza de que
el socorrista no correrá ningún riesgo vital.
- TRACCION POR LOS TOBILLOS
Si el terreno está relativamente plano y sin riesgos de golpear
la cabeza contra el suelo, lo cogeremos, por los tobillos, y elevando
las piernas, tiraremos de él manteniendo el eje CABEZA-CUELLO-TRONCO;
resulta practico sujetar los brazos de la victima con la cinturilla
del pantalón.
- TRACCION DESDE LAS AXILAS
Si el terreno no permite la tracción por los pies (suelo
con escombro, obstáculo, etc.) y el peligro obliga
a trasladar a un accidentado, nos situaremos por detrás y evitando
movilizaciones bruscas del cuello, cruzaremos los brazos del accidentado,
nos situaremos por detrás y evitando movilizaciones bruscas del
cuello, cruzaremos los brazos del accidentado sobre su pecho pasaremos
los nuestros por debajo de las axilas y le agarraremos los brazos (puño
derecho de la victima-mano izquierda del socorrista) arrastraremos
cuidadosamente al accidentado hacia atrás, manteniendo su cuerpo
erguido. Una vez en zona segura, situaremos a la victima en la posición
adecuada a su estado.
- VICTIMA DENTRO DE UN VEHICULO
Para extraerla verificaremos que los pies del accidentado no estén
atrapados con los pedales del vehículo; lo liberaremos del cinturón
de seguridad; el socorrista se aproxima a la victima desde un costado,
deslizará sus brazos por debajo de las axilas, sujetaremos un
brazo de la victima por la muñeca , con una mano, y con la otra
se sujetará el mentón, moveremos lentamente al accidentado,
extrayendolo desde el interior del vehículo y manteniendo la
CABEZA-CUELLO-TRONCO
en bloque. Una vez extraída se depositará poco
a poco sobre suelo o camilla. Una alternativa consiste en vez de sujetar
el brazo, coger la cintura del pantalón.
- AUTOPROTECCION
Cuando hablamos de autoprotección del socorrista, nos estamos
refiriendo a una serie de métodos y técnicas que se deben
de llevar a cabo para evitar que, al efectuar un auxilio, el elemento
agresor lo sea además de para la victima afectada, también
para el socorrista.
Bajo el concepto "riesgo" debemos incluir todas aquellas actuaciones
que ponen en peligro nuestra integridad como consecuencia de la agresión
(incendios, derrumbamientos, etc.), aquellas
que no van a producir determinadas enfermedades por contagio y los que
nos producirán estrés.
- MERCANCIAS PELIGROSAS
Se trata de sustancias que suponen un importante riesgo para la vida
cuando sus efectos son incontrolados. Trabajar ante este tipo de riesgos
debe ser tarea de equipos especializados en ello. Por tanto nuestra
intervención consistirá en pedir ayuda a dichos equipos,
informándoles de las materias de que se trata y de la situación
ante la que nos encontremos (accidente sin afectación,
con afectación, con derrame, etc.)
Protegeremos el lugar de la intervención y evitaremos que los
curiosos se acerquen al vehículo siniestrado.
- PRIMEROS AUXILIOS Y ENFERMEDADES TRASMISIBLES
Cuando se proporciona asistencia durante una emergencia es normal preguntarse
acerca de los riesgos a los que nos veremos expuestos, entre ellos los
que se conocen como enfermedades transmisibles, pero no debemos olvidar
que el respeto de las normas de higiene y las medidas de protección
deben de ser reciprocas; el socorrista debe considerar no solo el riesgo
que corre, sino el peligro que suponen las prácticas antihigiénicas
para la persona que recibe la asistencia.
Las enfermedades que se transmiten de una persona a otra se llaman enfermedades
contagiosas o transmisibles, y se producen cuando los gérmenes
invaden el cuerpo y causan la enfermedad. Los gérmenes más
comunes son bacterias y virus.
Es importante saber como se transmiten y conocer como protegerse. En
situaciones que requieren primeros auxilios, las vías de contaminación
de una persona a otra puede darse por inhalación, por ingestión,
a través de heridas y por absorción.
Algunas enfermedades se transmiten con más facilidad que otros.
Todos sabemos la rapidez con la que se transmite la gripe de una persona
a otra en el trabajo o en el hogar.
Aunque estas enfermedades ocasionan molestias, son pasajeras y no son
graves para adultos sanos.
Otros pueden ser más graves, como la hepatitis B y
el SIDA (VIH).
Estas enfermedades son graves pero no se transmiten fácilmente
por contacto casual, por ejemplo, por un apretar de manos. Podemos reducir
la transmisión de enfermedades, en el transcurso de los primeros
auxilios siguiendo las siguientes precauciones.
- Evitar el contacto con líquidos corporales.
- Colocar barreras, tal como guantes de látex, telas limpias
y secas, etc.
- Cubrimiento y protegiendo cualquier herida que tengamos.
- Lavándonos las manos con agua y jabón inmediatamente
después de atender a la victima.
- No tocando sin protección objetos manchados de sangre.
PREVENCION DE CONTAGIOS EN SOCORRISMO
- VESTUARIO
Nuestro vestuario, además de estar limpio, debe de ser el adecuado,
para la actividad y la climatología.
La ropa limpia reduce al mínimo la contaminación, tanto
la del socorrista como la del paciente. La ropa sucia puede infectar
las heridas abiertas ya que constituyen un foco de contaminación.
Una ropa adecuada, que nos proteja del frío o de la lluvia, evitará
que nos enfriemos. La utilización de un calzado adecuado, que
proteja completamente el pie, evitará que nos lesionemos con
objetos que puedan hallarse en el suelo (cristales, piedras,
etc.)
Cuando la realización de un servicio tenga lugar en horas de
poca visibilidad (oscuridad, niebla) es conveniente
que la indumentaria que se lleve este provista de elementos que nos
hagan visibles desde una distancia prudencial.
- ESPALDA
La espalda debe mantenerse siempre lo más recta posible, flexionando
las piernas para realizar con ellos los movimientos de subir y bajar.
De esta manera no forzaremos la columna vertebral y evitaremos lesiones.
- LOS SIGNOS VITALES; LA COMPROBACION
DE LAS FUNCIONES VITALES
Las constantes vitales son aquellas manifestaciones cuya presencia nos
asegura que la persona que está siendo explorada mantiene sus
órganos vitales en funcionamiento, y cuya ausencia establece
la existencia de una emergencia médica con grave riesgo para
la vida de la victima.
Debido a los escasos medios con que contamos generalmente cuando vamos
a prestar un auxilio, vamos a trabajar solo con aquellas que nos resulten
fáciles de reconocer.
- Consciencia.
- Respiración.
- Pulso.
- Estado de consciencia:
Indica el grado de afectación del encéfalo. Se
mide fácilmente sometiendo a la victima a distintos estímulos
y viendo si responde o no. Así se puede clasificar en grados:
A.- CONSCIENTE: Responde a todos los estímulos.
Esta alerta.
V.- GRADO 1: Inconsciente, pero responde a
los ruidos, o a estímulos verbales.
D.- GRADO 2: No responde a los ruidos, pero
si al dolor.
N.- GRADO 3: No responde a ningún estímulo.
- FRECUENCIA RESPIRATORIA:
Numero de veces que una persona respira en un minuto. Se comprueba
oyendo, sintiendo
y observando el paso de aire
a los pulmones.
Las cifras que se obtienen en una persona en reposo son:
- CIFRAS NORMALES: De 12 a 20 por minuto.
- TAQUIPNEA: Respiración
rápida y superficial. Se dan fundamentalmente, en esfuerzos,
en casos de insuficiencia respiratoria (osuna, etc.)
- BRADIPNEA: Respiración
demasiado lenta. Se de por ejemplo en casos de hipotermia severa.
Cuando se mide la respiración, hay que comprobar también
si es rítmica o no, es decir si los intervalos entre respiraciones
son iguales. La respiración normal es siempre rítmica.
Una respiración irregular suele implicar una lesión importante
en el sistema nervioso.
- PULSO:
Tomar el pulso equivale a medir la frecuencia cardiaca. Puede ser tomado
en cualquier arteria, pero las mas accesibles son la CAROTIDA(a
ambos lados de la nuez), la RADIAL (en la cara
externa de la muñeca) detrás del pulgar,
y la PEDIA (en la parte central del pie). Nunca
debe ser tomadas con los dedos pulgares ya que podríamos estar
tomando nuestro propio pulso.
- CIFRAS NORMALES: En una persona y en reposo son de 60
a 100 pulsaciones por minuto.
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TELÉFONO
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- Centro de Coordinación de emergencias:
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112
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- Samur (Accidentes en via pública):
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112
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- Summa:
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112 / 061
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- Cruz Roja (Emergencias):
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112 / 91 522 22 22
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- Cruz Roja (Instituto Nacional de Toxicologia):
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91 562 04 02
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- Policía Municipal:
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092
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- Policía Nacional:
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091
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- Guardia Civil:
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112 / 062
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- Bomberos (Madrid y Móstoles):
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080
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- Bomberos (Comunidad de Madrid):
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112 / 085
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- Dirección General de Protección Civil:
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91 538 31 14
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- Farmacias de guardia:
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098
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